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Comunicado Justicia para los 132

“¿Os creéis que nos importa que haya incidentes? 132 multas, de 3.000 y 6.000 euros cada una, nos vendrán muy bien ahora con la crisis…” Estas palabras textuales, espetadas por el mando policial encargado de la seguridad en el Atlético-Rayo del pasado domingo, explican el porqué de una conducta totalmente nefasta y desproporcionada de la policía, que intenta esconder su pésima actuación vertiendo falsas acusaciones sobre Bukaneros y sancionando con multas astronómicas a 132 seguidores, algo que nunca antes ha sucedido.

El despropósito de los responsables de seguridad fue evidente ya en los días previos al partido, modificando a última hora el lugar y la hora de quedada de todos los seguidores rayistas, que hicieron público el despropósito de esta medida al no haber tiempo para que todos conocieran este repentino cambio. Señalamos directamente al responsable de seguridad ciudadana, que negó la seguridad a aquellos rayistas que no supieran del cambio y cuya gestión, como en casos precedentes en el Estadio Vicente Calderón, fue un desastre.

Como las propias peñas rayistas sabían, así como todo el mundo, Bukaneros acudimos al partido por nuestros propios medios, como ha ocurrido siempre en todos los encuentros de este tipo. Aún recordamos el último corteo conjunto en un partido de riesgo en el que los aficionados franjirrojos fueron provocados por seguidores locales y la policía, una vez más, cargó con dureza contra la masa rayista, sin importar que hubiera niños, personas mayores o familias, y esto, entre otros motivos, nos obliga a no poner en riesgo la integridad de nuestros compañeros rayistas.

Pese a ser un partido declarado de alto riesgo un numeroso grupo de seguidores visitantes llegamos a las inmediaciones del Vicente Calderón dos horas antes del inicio del encuentro. Durante una hora estuvimos a escasos metros del estadio, sin escolta policial alguna, compartiendo incluso bares con seguidores atléticos y sin causar ningún problema, como demuestra la fotografía.

A menos de una hora para el comienzo del partido partimos hacia la puerta de entrada visitante, sin realizar provocación alguna y portando nada más que nuestras bufandas y nuestras entradas. Somos avistados no sólo por patrullas de policía municipal, sino también por un furgón de la UIP, que pese a vernos desde la distancia no da orden ninguna para que nos detengamos, como también demuestran las fotografías.

Al final del puente están situadas más dotaciones policiales, que nos ven también desde bastante antes y que no hacen nada para evitar que seguidores de ambos equipos se mezclen. No entramos en ninguna provocación, así como respetamos a todos los seguidores del equipo rival como ya había ocurrido durante todo el tiempo que llevábamos en las inmediaciones del estadio, pero en esos momentos comienzan a caer botellas y diversos objetos sobre nosotros y la policía responde con una carga brutal, una vez más, hacia nosotros, en una zona que en esos instantes está atestada de familias, de hecho, somos nosotros mismos los que tenemos que sacar a un padre atlético que se vio envuelto con su hijo pequeño en mitad de los incidentes provocados por la policía. Sin explicación ninguna y con la máxima violencia detienen a cinco de nosotros, dos de ellos menores de edad a los que golpearon de igual manera y humillaron con insultos y vejaciones en comisaría. La fotografía de uno de estos salvajes pisando la cabeza de un seguidor ya esposado en el suelo dice todo sobre la actuación de estos animales:

En la carga policial llegaron a emplear incluso las escopetas, disparando a un metro escaso e impactando en varios de nosotros como recogen los posteriores partes médicos, ya que en el momento se nos negó asistencia sanitaria. Nos hacen arrodillarnos a todos y permanecemos así durante más de una hora mientras proceden a la identificación de todos y prosiguen los golpes, insultos, amenazas, comentarios racistas… En los exhaustivos cacheos no encuentran arma ni elemento alguno por el que poder sancionarnos, por lo que procedieron a inventarse su versión basada en que actuaron para poner fin a un supuesto enfrentamiento, cuando ellos mismos saben que son los que provocaron los disturbios. Tanto es así que entre los mismos policías se acusaban de la incompetencia, echándose la culpa unos a otros, pero es más fácil arruinar la vida de 132 seguidores con multas injustas que asumir responsabilidades.

No contentos con todo ello, nos retiran a todos las entradas, impidiéndonos el acceso al estadio y negándose a darnos el nombre del responsable para poder tramitar la correspondiente denuncia por robarnos las entradas.

Somos divididos en dos grupos y conducidos hasta Príncipe Pío, lo que aprovechan para intentar bajo amenazas sacar información a los jóvenes: “Declarar en contra de los que dirigen Bukaneros y os libráis de la multa”, llegó a decir el mando de la UIP, curiosamente, el mismo que fue responsable de los famosos incidentes en el Atlético-Marsella de Champions League. Estando la seguridad en manos de tipos así no es de extrañar la salvaje actuación que sufrimos el domingo.

Por todo esto exigimos la absolución de los cinco compañeros detenidos y la nulidad de esas 132 actas de sanción que la policía nos quiere imponer para esconder su nefasta y salvaje actuación en un partido de alto riesgo, además de la devolución íntegra del dinero de las entradas que nos fueron robadas. No pararemos, será nuestro primer objetivo y haremos todo lo que sea necesario para conseguirlo.

Son muchos años aguantando golpes, sanciones de miles de euros, actuaciones injustas, y lo único que han conseguido es que estemos más unidos y con más ganas de seguir animando a nuestro equipo.

Porque animar a nuestro equipo no es un delito.

JUSTICIA PARA LOS 132

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