Tras mala navegación, el puerto sabe mejor
Durante la mañana del sábado 2 de enero, el Estadio de Vallekas volvió a verse teñido de un gran colorido una vez más, después de meses sumido en el silencio y la desidia. Si, teñido por la pancarta del grupo , teñida por los banderones, por las manibanderas, las bufandas, las bengalas, los intensos botes de humo, pero sobretodo, teñidos por la pasión franjirroja, auténtica protagonista que nunca faltó en Vallekas pero a la cual tenían secuestrada.
Era el entrenamiento del equipo previo al encuentro frente a la Real Sociedad, momento indicado para demostrar que pese a la situación actual, el verdadero rayismo sigue presente, apoyando a la institución por encima de todo. Se rompía con las especulaciones de aquellos piensan que «se ha abandonado al equipo». Por ello sonaba con rabia el himno, por todos aquellos que silban pero desconocen la letra, y por todos los presentes, verdadero rayismo que conmemoró los años duros de la etapa final de los Ruiz Mateos, donde sobrevolaba el fantasma de la desaparición en Payaso Fofó. Allí se transmitió a los jugadores y cuerpo técnico que el conflicto no es con ellos, si no que el problema viene de más arriba, incluso, del club.

Equipo y afición queremos solución…, y parece que está cerca


