RAYO – GRANADA
Vallekas debe ser un infierno. Un infierno para los rivales, donde sabemos cuando es necesario, y en la grada siempre, apretando en todos los partidos como si fuera el último. Ante el Granada se demostró, además, que podemos convertirlo en un infierno para todos aquellos indeseables que osan a jugar con el nombre de nuestro club. Teresa Rivero ya no puede aparcar en la zona habitual, ni siquiera acudir sin escolta policial y privada. A su llegada al palco (tarde, como siempre) fue recibida con una sonora pitida y cánticos de una afición rayista que casi llenaba las gradas (da gusto ver el estadio como en los tiempos de Primera, aunque redecorado con numerosas pancartas protestas). Sería el anticipo de lo que vendría en el minuto 15, con una inmensa pañolada y más cánticos, que esta vez acompañamos con un tifo protesta que lo decía todo. Porqué expresar nuestra postura con una simple pancarta mensaje cuando puede hacerse con estilo y arte, el que aporta nuestro Komando Tifo.
Se adelantó el Granada (con un Mainz recibido como lo que es, un merecenario. Qué diferencia con el aplauso que se llevó Collantes) y lejos de aflojar, tocaba redoblar esfuerzos. Cuando más flaqueaban las fuerzas de los nuestros en la segunda mitad, más apretaba el Fondo y llegó el gol de Tito, y varios saques de esquinas, y nuevas ocasiones, que durante minutos convirtieron Vallekas en una olla a presión. En el descuento Borja casi hace caerse el estadio, pero el balón no quiso entrar. Despedida a los nuestros como se merecen, porque siguen defendiendo con orgullo la franja roja pese a llevar meses y meses sin cobrar.











