Espanyol 1 – 1 Rayo, La Grada
Pocas cosas hay en esta vida comparables a disfrutar de un buen viaje con tu gente. Quizás esto sea un poco más placentero si cabe, si lo haces para ver al equipo de tus amores en un campo nunca antes visitado. Pero lo que realmente lo hace más grande y es motivo de orgullo, es hacerlo un domingo, en pleno puente de Mayo, cruzándote media península, en una ciudad donde probablemente no serás especialmente bien recibido. Sin embargo, estos condicionantes hacen más interesante esta vida ultra que muchos luchan por extinguir. Viajar, es el verbo que conjuga Bukaneros, o al menos intenta desde luego. En una temporada marcada por los vaivenes represivos, y en el que los desplazamientos se han visto totalmente condicionados a raíz del asesinato de Jimmy, el grupo decidió que era momento de visitar Barcelona y brindar nuestro apoyo al equipo. A simple vista parecía un viaje sin interés ya que a nivel deportivo no nos jugábamos nada, sin embargo, no es eso lo fundamental cuando hay cosas en juego más importantes como el hecho de volver a estar presentes lejos del barrio de Vallekas y viajar le pesara a quien le pesara . Máxime haciéndolo a nuestra manera, sin entregar ningún Dni, sin policía, y sobretodo sin traicionar nuestra filosofía de grupo.
Así fue, llegada a los alrededores del estadio, con una hora de antelación. Al llegar a nuestra zona de acceso, cacheo exhaustivo, y prohibición de cualquier prenda o material con la palabra Bukaneros. Según los Mossos de Escuadra, órdenes directas del club catalán puesto que no se permitiría la exhibición de ningún nombre de lo que denominaron grupo radical. Como curiosidad, señalar que había un ropero habilitado para dejar nuestras bufandas y demás material de animación, a cambio de unos tickets numerados. Algo más propio de una macrodiscoteca de moda que de un estadio de fútbol. Camisetas dadas la vuelta, y, por supuesto, olvídese usted de colgar la pancarta en ningún lado bajo amenaza de sanción administrativa.
Esto influyó negativamente al no poder desplegar tampoco el tifo que teníamos preparado, pero, pese a estos impedimentos, y al sol de justicia que no perdonaba en la zona visitante, el grupo rayó a un gran nivel en lo que a animación se refiere, apoyado en todo momento por alrededor de otra cincuentena de peñistas.
No era fácil teniendo en cuenta, que había dos grupos en diferentes partes del estadio, pero nos hicimos notar, con cánticos pidiendo la dimisión del presidente de la Liga de Fútbol Profesional, Javier Tebas, (algo aplaudido por todo el estadio) y otros palmeos y coreografías habituales en nuestro fondo. Como ocurriera el año pasado en la misma ciudad pero en el estadio del Nou Camp, a falta de material con el que poder realizar nuestro habitual bufandeo del minuto 24, pues buenas fueron nuestras zapatillas. La locura se desató en el minuto 29 con el gol de Insúa, producto de una buena triangulación del Rayo.
Las ilusiones se desvanecieron poco a poco con el tardío gol de Héctor Moreno a 11 minutos del final, lo que no influyó en la buena animación que fue la tónica general del partido.
Tras el pitido del árbitro, saludo por parte de los jugadores a los rayistas desplazados. Recogemos nuestras bufandas y vuelta para Madrid,y, pese a la sensación de quedarnos con la miel en los labios, a las puertas de la Uefa, lo hicimos también con la satisfacción que otorga el trabajo bien hecho, y de haber estado en un campo nuevo hasta el momento para el grupo.



